MODA
EDUCACIÓN EN DISEÑO Y SOSTENIBILIDAD TRANSFORMAN LA INDUSTRIA DE LA MODA
La moda sostenible se consolida como un enfoque integral que evalúa todo el ciclo de vida de una prenda: desde el origen de las materias primas hasta su fabricación, distribución, uso, reutilización y disposición final.
Según las Naciones Unidas, la moda es una de las actividades que más agua dulce consume en el planeta, alcanzando alrededor de 93 mil millones de metros cúbicos al año, y es responsable de cerca del 10% de las emisiones globales de carbono. A esto se suma el dato de la Fundación Ellen MacArthur, que advierte que el mundo genera más de 92 millones de toneladas de residuos textiles cada año, un volumen que evidencia la urgencia de acelerar la transición hacia modelos circulares.
Ante estas cifras el desafío de la industria de la moda es migrar hacia prácticas que prioricen la reutilización, el intercambio, la reparación y la prolongación de la vida útil de las prendas, reduciendo al máximo el uso de recursos.
Juliana Carrero, académica, diseñadora y directora de la Escuela de Moda de LCI Bogotá, destaca que el verdadero cambio inicia en la formación de los nuevos creativos. “La moda sostenible no es una tendencia pasajera, es una transformación estructura, así el reto principal no es solo técnico, sino cultural, porque cada decisión tiene un impacto directo en el planeta y en las comunidades. Por eso, a nuestros estudiantes los estamos formando para que comprendan que el diseño no empieza en la tela, sino en la responsabilidad”.
Bajo este enfoque, la sostenibilidad se ha convertido en un eje transversal dentro de los procesos académicos. Los estudiantes no solo investigan materiales de bajo impacto y aplican metodologías de ecodiseño, sino que también analizan ciclos de vida completos y desarrollan proyectos reales junto a comunidades y empresas que buscan transformar sus prácticas.
“Nuestro propósito es que no solo aprendan a crear prendas, sino a crear soluciones, buscamos diseñadores críticos, capaces de cuestionar los modelos tradicionales y de proponer alternativas viables, éticas y circulares. En esencia, estamos educando personas creativas que entienden que la moda del futuro exige consciencia, rigor y compromiso”, añade la docente Carrero.
Como parte de este compromiso, la Escuela de Moda de LCI Bogotá adelanta el proyecto de moda sostenible con empresa real, una iniciativa que articula industria y academia. En esta edición, el reto se desarrolla junto a una compañía especializada en uniformes empresariales, donde los estudiantes deberán diseñar y fabricar un vestido elaborado con 100% material reciclado, demostrando que la innovación puede y debe estar alineada con la responsabilidad ambiental.
Además en diciembre hará un Fashion Talk con el diseñador español Ruben Pantiga, que desarrolla un universo de piezas únicas, creadas por y para personas que persiguen un estilo de vida sostenible.
Es así como este tipo de proyectos consolida el papel de la educación en el impulso de una moda más consciente y proyecta a las nuevas generaciones como protagonistas de la transición hacia un sistema textil verdaderamente sostenible.
Ya que desde las aulas se gestan las ideas y soluciones que podrían redefinir la relación entre moda y medio ambiente. La transformación del sector dependerá, en gran medida, de la capacidad educativa para formar profesionales conscientes, críticos y preparados para liderar el cambio.

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